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Técnicas de estudio

Técnicas de estudio: un hábito eficaz para el aprendizaje

El mes de septiembre pone fin a las vacaciones y señala el inicio del año académico, por lo que pasamos de tener una libre disposición del tiempo a tratar de estructurar y exprimir las 24 horas del día para aprovecharlas todo lo posible.

Por ello, desde APEM os señalamos una serie de tips o consejos que fomentan  de las calidad del aprendizaje.

  1. Motivación y automotivación hacia el tema a estudiar.

Diferentes estudios señalan la importancia del papel de la motivación en la retención de información; por ello es importante que te conozcas a ti mismo. Una forma de hacerlo y modificar tu actitud frente al estudio sería:

  • Hacer un listado con pensamientos negativos que aparecen cuando estás estudiando te vas a sentar a ello.
    • No soy capaz de…
    • Me es difícil…
    • No se me da bien…
  • Tras realizarlo, analiza esas ideas para ver qué puedes hacer para cambiar esa situación y trata de formularlas en positivo:
    • Soy capaz de…
    • Se me da bien…
    • Me gusta…
  • Posteriormente, tacha las frases negativas y pon las positivas en un lugar visible para que cada vez que te sientes a estudiar puedas leerla y repetirlas en voz alta, como si fuera un tipo de mantra.

 

  1. Lugar de estudio.

Es recomendable que el lugar de estudio sea siempre el mismo, que sea un sitio tranquilo, con una temperatura adecuada, sin ruidos y alejado de estímulos distractores.

Se aconseja utilizar luz natural o en su defecto una central y otra focal situada en el lado opuesto por el que escribes para evitar el cansancio de los ojos.

La mesa ha de ser amplia para poder colocar el material de estudio.

 

  1. Planificación del tiempo de estudio.

Organizar tu trabajo te ayudará a visualizar de una forma más clara tus objetivos así como a hacer una gestión adecuada del tiempo; lo que a su vez promoverá que te sientas más relajado.

Para ello puedes, marcarte objetivos a largo plazo y respetar tus prioridades. Tras esto sería conveniente pensar qué puedes hacer para conseguir cada objetivo en particular y estructurarlo (ej. Estudiar inglés dos horas a la semana: martes y jueves de 18h-19h). Crear tu propio horario o cuadrante es una estrategia muy eficaz para ello, eso sí, no olvides dejar huecos para los imprevistos que puedan surgir en tu día a día, así como para descansar y divertirte.

 

  1. Potenciar tus periodos de concentración.

Es conveniente intentar estudiar siempre en la misma franja horaria para que puedas establecer un hábito y de esta forma te cueste menos ponerte manos a la obra. En esta franja horaria tendrás que establecer tiempos de trabajo (50 minutos aproximadamente) intercalados con periodos de descanso (de entre 5 y/o 10 minutos) que aprovecharás para cambiar el foco atencional y realizar algo que te apetezca.

Si pierdes la concentración puedes:

  • Animarte a ti mismo a seguir y usar una palabra que te despierte para retomar la tarea (¡¡Ánimo!!, ¡¡Vamos!!, ¡¡Tú puedes!!,…)
  • Cambiar la técnica de estudio, si estabas leyendo puedes utilizar acompañado del subrayado que siempre es más activo y si este subrayado es de diferentes colores señalando la importancia o la categoría de la información mucho mejor pues después te facilitará hacer resúmenes, hacer esquemas, plantear preguntas y dar respuestas,…
  • También puedes tomarte unos minutos para descansar si consideras que es debido a la fatiga. Un truco tras esto es establecer un objetivo más específico (ej. Hacer dos ejercicios más, leer dos hojas más,…) y si detectas que tu rendimiento no es el idóneo abandona la tarea. Todos necesitamos descansar y desconectar.

 

  1. Activación de los conocimientos previos.

Para ello puedes leer los títulos y subtítulos de manera rápida para hacerte una ligera idea del contenido de los temas o puedes hacer una lectura rápida y superficial para captar la esencia del contenido y reflexionar sobre la relación que pueda tener con otros temas ya estudiados.

 

  1. Selección de información.

Seleccionar la información adecuada es uno de los pasos fundamentales para realizar un aprendizaje eficaz, pues al final, esto determinará el contenido que vas a estudiar y repasar.

Desde APEM te proponemos:

  • Realizar previamente una lectura comprensiva, es decir, una lectura lenta y exhaustiva con el fin de que cuando termines tengas una idea detallada de la información que tienes que aprender.
  • Subrayar las ideas y palabras principales, puedes utilizar diferentes colores y señalar en el margen el significado de cada cosa (ej. Rojo = ideas principales, azul = ideas secundarias). Recuerda que nunca debe estar subrayado más del 50% del texto y que su contenido debe tener sentido por sí mismo (sustantivos, adjetivos y verbos), no sentido gramatical.
  • Parafrasea en los márgenes o pega post-its con las palabras claves para que cuando las leas puedas recordar fácilmente el contenido del texto, pues accedemos mejor a la información de nuestra memoria cuando tenemos alguna pista.

 

  1. Sintetiza y asocia los conceptos.

Después de detectar cuál es la información relevante hay que darle sentido, organizarla e introducirla dentro del todo. Es decir, por el momento tenemos ideas sueltas y ahora vamos a relacionarlas entre ellas para darles más sentido.

Existen diferentes técnicas para ello (esquemas, mapas conceptuales, cuadros comparativos, mapas mentales,…) por lo que es conveniente que elijas aquella con la que te sientas más cómodo y consideres que es más eficaz para ti.

Existen múltiples técnicas para memorizar esta información como la repetición, creación de acrósticos, reglas de asociación,… Dependiendo de cuál sea tu objetivo será conveniente utilizar una u otra; aunque desde APEM tenemos predilección por la última pues con ella se interrelacionan conceptos antiguos con los nuevos por lo que se genera un aprendizaje eficaz, de calidad y a largo plazo.

 

  1. Repaso y recuerdo.

La memoria tiene la capacidad de almacenar información pero esta información si no se ‘trabaja’ es desechada o lo que es lo mismo, se olvida. Por su funcionamiento, es recomendable realizar repasos programados: al día siguiente, a los tres días, a la semana siguiente, a las tres semanas, al mes, a los tres meses,… a fin de potenciar su consolidación.

En estos periodos es prioritario intentar recordar la información y si ésta no es recordada libremente, utiliza pistas como las palabras anotadas en los post-its. Posteriormente, es conveniente que repases la información sintetizada (esquemas, mapas conceptuales, cuadros,…).

Es importante que dentro de tu horario tengas un periodo de tiempo programado para realizar esta actividad.

 

  1. Transferencia de conocimientos.

Transmitir la información aprendida es tanto o más importante que el aprendizaje en sí mismo pues de cara a un examen redactado o a una defensa oral va a ser lo que el profesor evalúe.

Para ello puedes hacer resúmenes en tarjetas, mapas en blanco, esquemas mudos, crear y responder a preguntas relacionadas con la información aprendida, ensayar como si de un discurso se tratase y verbalizar la información aprendida,…

 

Esperamos que os sirvan de ayuda y si os surgen dudas podéis contactar con nosotros a través de la web  wwww.psicologamadridcentro.com

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